UncategorizedJuly 24, 2009 7:40 pm

Si escribiera un libro sobre los amigos que he tenido a lo largo de mi vida, seguramente se vendería en la misma estantería que los de Isaac Asimov. El grado de ficción que me vería obligado a utilizar para componer una obra de más de un párrafo sería desmesurado, y es que yo, misántropo por convicción y obligación a partes iguales, nunca he tenido un verdadero amigo.

La historia que cuenta el porqué de esta situación se remonta a mi infancia, un periodo que en realidad no es muy diferente del que vivo ahora. Temeroso del mundo, el pequeño yo se escondió en su habitación huyendo de los malvados que pretendían vejarlo, deporte oficial de los niños de todas las épocas. Poco a poco ese chavalín se dio cuenta de que el hogar resultaba muy acogedor, y mientras los demás salían a la calle, jugaban al fútbol, se raspaban las rodillas y, en definitiva, exprimían el mundo como una naranja sacándole todo el jugo que sus pequeños brazos les permitían, él miraba por la ventana, y los veía allá a lo lejos, cubiertos de un lejano azul.

Supongo que me acostumbré a ese estado de enclaustramiento, y con los años no lo he abandonado. La consecuencia más grave de todo esto es que actualmente soy incapaz de mantener una relación estable con una persona. Hacer amigos no me es difícil, cuando emprendo algo nuevo en mi vida, conozco gente nueva y normalmente suelo caerle bien a varias personas, pero el problema viene después, cuando llega el momento de mantener la amistad. Quizá soy demasiado exigente con las personas, aunque no ha habido nadie que no haya recibido de mí una segunda oportunidad. He llegado a la conclusión de que el problema soy yo, no estoy acostumbrado a las personas y las personas no están acostumbradas a alguien de mi calaña, de modo que resulta comprensible que me encuentre solo, con un contador de amigos vacío.

Pese a todo, aún mantengo la esperanza, pese a que Morrissey cante aquello de "No true friends in modern life". Algún día llegará alguien con el que pueda ser yo mismo, y él pueda ser él mismo y no haya ningún problema. Espero que sea pronto, porque el tiempo se agota y la vida pasa delante de mí, enseñándome el dedo corazón. Supongo que debería hacer como Kurt, y alegrarme por encontrar amigos en mi cabeza…


UncategorizedJuly 21, 2009 4:46 pm

Lo reconozco, sufro la paranoia en silencio. Me permite montar en bicicleta, pero las desventajas son tantas que preferiría usar un cojín hasta para ir en patinete. Quizá el mal nazca de un sentimiento ególatra que no ha sido lo suficientemente satisfecho por los que me rodean o han rodeado (curioso que la egolatría se nutra de la opinión de los demás y no de la de uno mismo), o quizá de una inseguridad innata. Supongo que es una mezcla indisolube.

Tener la impresión en todo momento de que algo malo va a pasar sería positivo en el caso de que yo fuese Spiderman y mi sentido arácnido me advirtiese del inminente resbalón de Mary Jane en la ducha, pero cuando no tienes mallas, la vida es mucho menos interesante. Resulta molesto no poder estar plenamente tranquilo al enviar una solicitud de cualquier índole ("¿habré escrito bien mi dirección?"), o al planear algo ("¿y si no sale bien?"). Cualquiera podría aconsejarme que lo mejor que puedo hacer es no preocuparme, pero las cosas no son tan sencillas como para que cualquier estudiante de primero de Psicología pueda ayudarme.

Por supuesto que he intentado mostrarme optimista, pero siempre que lo he intentado, el destino se ha encargado de demostrarme que sólo soy un iluso utilizando la medicina equivocada para mi enfermedad. Está empíricamente demostrado que el optimismo conlleva el fracaso y la depresión, mientras que cuando me muestro pesimista, las posibilidades de que algo salga bien aumentan. Sin embargo, esto sólo supone situar el efecto en un punto anterior a la causa, por lo que estamos en las mismas.

Creo que es inútil intentar cambiar mi forma de afrontar el mundo, así que dejaré que la paranoia se apoltrone en el sofá y se beba mis cervezas, porque por muy paranoico que sea al menos soy hospitalario. I may be paranoid, but not an android.

UncategorizedJuly 20, 2009 7:11 pm

Cosas de estar solo, que te queda tiempo para pensar en lugar de pasártelo bien. Ahora me ha dado por hacerme un blog, éste, que seguramente se unirá a otros blogs anteriores que escribí hace tiempo, no recuerdo cuando, y que abandoné por oscuros motivos. Éste no es más que otro de esos propósitos veraniegos que siempre me hago, he aquí la transcripción de mi conversación mental:

-Hum… este verano debería hacer algo distinto.

-Tú lo has dicho, "deberías".

Bueno, el resto no merece la pena, demasiadas bromas privadas. El caso es que junto a la creación de un blog, propósito que surgió hace 5 minutos mientras escuchaba "Time to Pretend" de MGMT, también me he planteado formar una banda de música, hacer amigos (a mi edad…), o conseguir la paz mundial. Todo caerá en el olvido por el peso del hastío, menos mal que no necesito aprender inglés o perder peso, porque si no me convertiría en un españolito al uso.